MARIA ELENA LAVIE
Vida - Maria Elena Lavie
Hija de Enrique Lavie Marcano, venezolano de descendencia francesa, el primer Lavie llegó a Venezuela en 1782, y de María Mercedes Lucca
Silva, de origen corso.
El padre era interventor de aduanas en Oriente y se traslada con la familia a La Guaira, con María Elena de 2 años. Luego, el matrimonio se residencia en Caracas. La artista fue la primera de cuatro hermanos: María Elena, Henrique José, Luisa Mercedes e Inés.
María Elena Lavie estudia primaria y secundaria en el San José de Tarbes de El Paraíso. Concluidos sus estudios quiere estudiar Medicina, sus padres no lo permiten por la efervescencia política de la época. Es
entonces cuando adopta a las artes plásticas y a la cultura como su gran vocación.

MARIA ELENA LAVIE
María Elena [LAVIE de NELSON] Pintora, dibujante, escultora y pianista. (Carúpano, Edo. Sucre, 23 de Mayo de 1925 - Boca de Ratón, Florida (EEUU), 7 de Enero del 2016 To our family, Lavie is synonymous with strength, honor, and pride—values we strive to carry forward, reflected in every brushstroke of her art. View All Collection
De manera autobiográfica la propia artista cuenta los años de inicio de su formación plástica:
“Comienzo a estudiar Historia del Arte con una profesora rusa excelente; me integro en el grupo de los jueves del Atelier del maestro Pedro Centeno Vallenilla [Esq. De Pajaritos], mi granmaestro del comienzo; dibujo, pinto… escuela de miniaturas. Las clases de Pedro eran de anatomía, claroscuro, transparencia de color, etc. Modelos maravillosos, trabajo serio; y siempre escuchábamos música: nocturnos de Chopin, Debussy; ¡el cafecito de las 6:30 p.m. con canela y clavo!
Maravilloso jueves donde nos reuníamos artistas, modelos y músicos, intelectuales y poetas; gran hombre de mundo y gran artista, Pedro siempre tenía gente especial en su estudio.
Además de todo esto, teníamos que desarrollar la técnica de las miniaturas en papiro y marfil con un solo pelo de pincel. Así se aprende para poder desarrollar grandes formatos; y poder ver y sentir lo que veo y siento ahora… y después, ¿qué hago?… Entro en la Escuela de Artes Plásticas del Cuño, con Bernardo Monsanto (director), Arte Puro; dibujo con Durbán, gran escuela, y asisto a todas las otras clases maravillosos, de Fabbiani, Marcos Castillo, A. Alcántara, López Méndez, Prieto, Pedro Ángel González, etc., cerámica con Arroyo, escultura con Francisco Narváez…
Voy particularmente a los estudios de Durbán y Narváez, sigo además con Centeno, tenía hambre de trabajar y de estudiar”. (Lavie. “Se nace artista”, texto autobiográfico de María Elena Lavie. Armitano Editores. Caracas, p. 18. S/F. ISBN 980-216-147-0)

Obra galardonada de María Elena Lavie, 1951
Se inscribe en la Escuela de Artes Plásticas “Cristóbal Rojas”. Egresa en el año 1946, obteniendo un reconocimiento en la Exposición Anual de fin de año. Aparte de su formación en pintura, toma cursos de cerámica, esmalte sobre cobre, escultura y artes gráficas. Nuevamente obtiene otro reconocimiento en la edición de la Exposición Anual de la Escuela de Artes Plásticas de 1949.
1949-1950. Viaja a Florencia, trabaja unos meses con la UNESCO. Luego, va a París y asiste a la Escuela de Bellas Artes, y estudia pintura y dibujo en la Academia Julien. Su padre le escribió: “Hija, cuando llegues a París, entonces comenzarás una meta más profunda e intelectual en tu vida artística…”
En 1950 participa por primera vez en el Salón Anual de Alumnos de la Escuela de Artes Plásticas, Museo de Bellas Artes de Caracas. Un año más tarde, en 1951 fue invitada a participar con 3 obras en el citado evento artístico, el más importante del país, y obtiene el Premio Oficial del Salón para egresados de la Escuela de Artes Plásticas por la obra “Crisantemos”.
María Elena Lavie comparte la actividad artística con el trabajo en la empresa petrolera Texaco, donde conoce al que será su eterno compañero y esposo, Donald A. Nelson de Wencelblat, con quien contrae matrimonio el 7 de Abril de 1951 en Caracas.
Mister Donald Nelson era oriundo de Nebraska, había sido veterano piloto de la II Guerra Mundial, y al llegar a Venezuela se destacó como ejecutivo en importantes empresas hasta el final de su vida. Persona extraordinaria y sencilla, apoyó de manera permanente e importante la carrera artística de su esposa María Elena, con quien tuvo 5 hijos: María Elena, Mary Ingrid, fallecida tempranamente, Johnny (Juan Alberto), Patricia y Donald H.
LAVIE “Las Barcas Rojas” obra con la que la artista recibe el Premio Popular del Salón Planchart, en 1959.
Los años ´50 son una década de muchos logros para la artista. Expone en el Salón D´Empaire de Maracaibo, 1954. Exhibe obras en el Salón Planchart, 1955. Nuevamente expone en el Salón Planchart de 1959, donde recibe el Premio Popular por su obra “Las Barcas Rojas”, seis años antes había recibido dicho galardón el pintor José Antonio Dávila. En 1961, María Elena Lavie realiza con mucho éxito su primera individual (marinas, flores y paisajes) en la Galería Aquavella, de Caracas. A partir de entonces, hizo más de 25 individuales, participó en más de 40 colectivas desde los inicios de su carrera artística. La crítica ha convenido en aceptar los años ´80 como el inicio de su madurez artística y de plena personalidad

Crítica
Una Vocación Muy Definida
Entre las que han manifestado más empeño encontramos a María Elena Lavie, quien ocupa un sitio relevante y de la que podemos medir el valor de ejemplo, teniendo en cuenta las responsabilidades familiares imponentes que supo ella asumir con acierto. ¿No tuvo ella varios hijos (que en un cierto momento no vacilaban en emprender vuelo en avionetas de su fabricación) así como, actualmente, numerosos nietos, objetos de su constante preocupación?
Según la biografía muy bien realizada por su hija mayor, María Elena Lavie demuestra precozmente su inclinaciones artísticas y se dedica en primer término al dibujo, siguiendo las clases de Pedro Centeno, y luego, en la Escuela de Artes Plásticas de la Esquina del Cuño, las que dispensan notables y abnegados profesores: Marcos castillo, Miguel Arroyo, Francisco Narváez,… Completa su formación con estudios en Florencia y Paris, y expone en diversos salones donde pude entrever su trabajo antes de descubrirlo más tare en su madurez, 1979, durante su gran presentación en Paris en la Galería Marcel Bernheim.
A partir de éste momento, a través de las diversas conversaciones que tuve con María Elena Lavie, sea por la ocasión de sus visitas a París, sea, más frecuentemente, en su taller en Caracas adonde acudo de manera bastante regular, quedé impresionado por su determinación, su pasión por la pintura, y la energía por ella demostrada.
En particular, ella insiste reiteradamente sobre la deuda que contrajo con Francisco Narváez, siempre objeto de una gran admiración de su parte. En cuanto a éste último hay que reconocer que existe cierta tendencia a olvidar las cualidades iniciales de que dio pruebas en su pintura. Su estadía parisina le había insuflado el gusto por los colores exaltados así como un vigor extremo en sus simplificaciones, lo que luego aprovechará cada vez más en sus esculturas.
Esta doble lección saludable no se le escapó a la atención de la joven estudiante quien, tomando el camino opuesto al de su maestro, dejará la escultura para dedicarse al acto pictórico, conservado, sin embargo, un profundo apego a la sugerencia casi instintiva de los volúmenes. Al cabo de muchos años de intensa labor, María Elena Lavie ha adquirido una sólida experiencia, multiplicando por otra parte sus investigaciones tanto en el terreno de la expresión formal como en el de la exploración de materiales a través de las posibilidades ofrecidas por el collage, al que recurre con agrado.
En la época en la que pudimos conocernos mejor, ella había escogido la vía de la abstracción lírica, lo que demuestra bastante valor en un país bajo el dominio de las exigencias del geometrismo.
Un potente impulso parece dar vida a sus lienzos elaborados con fecunda seguridad. Amplias, luminosas playas blancas o ligeramente moduladas con grisalla, se ciernen con sensuales y dinámicas volutas fuertemente marcadas. De los colores contrastados, anaranjados, verdes, subrayados de negro, surge un conjunto expresivo, vivo, cuyas formas sugieren una sucesión de suaves relieves carnosos, una sorprendente evocación, a través de su cromatismo resplandeciente, su ilusionismo vidual en el espacio, sus plenitudes alegres de innegable encanto.
Si se manifiesta en ella, por momentos, un deseo de renovación debido a la necesidad de interrogarse, o de volver a su rica exploración de collage, María Eleva mantiene, sin embargo, de manera soberana, la fuerza rítmica de sus rasgos de una intensa vitalidad, la cual corresponde sin duda alguna a su mismo temperamento. Efectivamente, existe de su parte una absoluta sinceridad en su voluntad de apropiación imaginaria de un universo de una extensa variedad, sensible a las robustas y elocuentes tensiones. Con la firmeza de su conducta, ella da prueba de una maravillosa continuidad, por encima de su actitud para emprender derroteros complejos.
En la medida en que sus presentaciones se multiplican en Venezuela o en el extranjero, especialmente en el Japón y en los Estados Unidos, sus capacidades de trabajo se desarrollan, a pesa de las muchas dificultades enfrentada por una pasión nunca saciada, la cual merece particular atención. Su vocación de pintura guía su existencia; ella le dedica con regularidad el máximo de su tiempo disponible.
Una Triunfal Metamorfosis
Lejos de eludir el impulso que le estimula, María Elena Lavie, con su característica energía, va a iniciar una vez más y con empeño, en su período de madurez, una fase imprevista en su obra, un cambio progresivo pro completo. Así como ocurrió con la mayoría de los artistas venezolanos, el año bolivariano [1983] le proporciona la oportunidad de pensar sobre la figura augusta de la que multiplicará la efigie visionaria bajo sus diversos aspectos. Sin embargo, no es sino tres años más tarde, después de un tiempo de reflexión, cuando se decide a dar paso, a dejar por un lado la abstracción a la cual se mantuvo fiel dentro de su expresión formal tan personal.
Ella acepta volver a un enfrentamiento directo con lo real, a lo que
estuvo adicta con éxito anteriormente. Pero ahora pretende de una vez “inventar” una realidad cuan diferente e inadvertida, una realidad sublimada, transfigurada, situada en una ingeniosa trascendencia. Sumerge una mirada escudriñadora e imaginativa en el corazón de la naturaleza exuberante del trópico, el cual traspasa ya de por sí las proporciones europeas. A partir de algunos detales típicos, frutas primero, luego flores, se da a la tarea de ampliar sus aspectos grandiosos, intensificando sus fastuosas armonías, dando mayor énfasis a su vibrante simbolismo carnal.
Nos permitió asistir entonces, en el curso de éstos, sus triunfales últimos años, a gigantescos desfiles, a cortejos monumentales, los cuales tuvieron el privilegio de sorprender e impresionar a los que pudieron apreciarlos. Aquí están, casi de un modo instintivo, empujados hacia un mundo a la vez eufórico y vibrante, lleno de sugestiones formales, rebosantes de colores resplandecientes y de tonos complementarios donde conjugan y se oponen verdes y bermellones, suaves anacarados, cromos centellantes y orlas azuladas. Un mundo inhabitual donde las vibraciones y tensiones se afirman con extremada virulencia, en el contorno atormentador de las corolas, en el insólito surgimiento de los pistilos.
Por cierto, María Elena Lavie ya nos había acostumbrado desde hace tiempo a la fuerza expresiva de su potente vitalidad. Pero hoy día logra aportarle un aspecto altivo, y conferir a su exuberante figuración naturalista, una majestuosidad que tendrá la ventaja de no dejarse olvidar fácilmente”. (Lavie. Prólogo de Gaston Diehl, en español, inglés y francés. Armitano Editores. Caracas, pp.11 17. S/F. ISBN 980-216-147-0)
PRINCIPALES EXPOSICIONES
LAVIE – Individuales
1961 – Galería Acquavella, Caracas
1964 – Galería Acquavella, Caracas, Venezuela
1965 – Galería El Muro, Caracas, Venezuela
1967 – Galería Acquavella, Caracas, Venezuela
1967 – Galería Marcos Castillo, Caracas, Venezuela
1971 – Galería de Arte Moderno, Caracas, Venezuela
1973 – Ateneo de Barcelona, Edo. Anzoátegui, Venezuela
1975 – Galería de Arte Moderno, Caracas, Venezuela
1976 – Ateneo de Barcelona, Edo. Anzoátegui, Venezuela
1977 – Museo Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Venezuela
1979 – Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Edo. Zulia, Venezuela
1979 – Galerie Marcel, Bernheim, París, Francias
1980 – Galería Venezuela, Nueva York, EE.UU
1981 – Galería Cristóbal Rojas, Embajada de Venezuela, París, Francia
1982 – Galería Siete-Siete, Caracas, Acrílicos sobre tela en gran formato, y serie
de las mariposas, en creyón de óleo sobre papel
1983 – 27 obras en acrílico sobre tela, Museo de Arte Contemporáneo
Francisco Narváez, Porlamar. Edo. Nueva Esparta, Venezuela
1983 – 12 Retratos del Libertador Simón Bolívar, Galería Siete-Siete,
Bicentenario del Natalicio de Simón Bolívar, Caracas
1985 – 22 Obras. Sala de Exposiciones de Fedecámaras, El Bosque, Caracas
1985 – Galería Siete-Siete, Caracas. (Fin de periodo abstracto)
1986 – Mémber´s Club, Caracas
1988 – Bodegones y Naturalezas Muertas. Galería Siete-Siete, Caracas
1989 – Obras de gran formato. Galería Siete-Siete, Caracas
1991 – Consulado de Venezuela, Nueva York, EE.UU
1993 – Grandes flores en acrílico sobre tela, y collages de felinos. Galería Bass,
Caracas
2005 – “Junto a la Naturaleza”, Galería Okyo, Caracas
LAVIE – Colectivas
1946-1949 –Exposiciones anuales de la Escuela de Artes Plásticas “Cristóbal Rojas”, Caracas
1950-1966 – Salones Oficiales de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas
1954-1955 – Salón D´Empaire, Maracaibo, Edo. Zulia, Venezuela
1956-1959 – Salón Planchart, Caracas
1962 – Galería Acquavella, Caracas
1964 – Galería Acquavella, Caracas
1965 – Ateneo de Caracas, Concurso Pegaso de la Mobil Oil, (por
invitación)
1967 – Galería Acquavella, Caracas
1967 – Galería Acquavella, Caracas
1967 – Galería El Muro, Caracas
1968 – Instituto Pedagógico, El Paraíso, Caracas
1969 – Liceo Andrés Bello, Caracas
1971-1975 – Galería de Arte Moderno, Caracas. Esta última con tintas, creyones de óleo y carboncillos sobre
papeles blancos
1980 – Festival Internacional de Dibujo y Gráfica, Osaka, Japón
1980 – Colectiva L´Oeil du Diaph, París, Francia
1981 – Festival Internacional ´81, Salón Sony, Osaka, Japón
1982 – Salón Sony, Osaka, Japón
1983 – Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, II Bienal de Artes Visuales, Caracas. Presenta ”Caroní Rio Arriba” y “Tepuy II”
1983 – El Dorado Country Club, Carretera Panamericana, Venezuela. Salón Cristóbal Rojas. Participo con otro abstracto de gran formato: “Botanamo”
1986 – Instituto Cultural Domecq, V Bienal Iberoamericana de Arte, Ciudad de México, México
1988 – Trienal de Bulgaria, Sofía, Bulgaria
1989 – Premio Internacional de Montecarlo “Prince Pierre de Monaco”, Mónaco, (por invitación)
1991 – (14 obras de gran formato) Art-Expo, Jacob Javits Center, Nueva York, EE.UU
1993 – Art-Expo, Miami, EE.UU
1994 – ARTEXPO Miami, Florida, EE.UU, 2 obras de gran formato
1998 –Bienal Internacional de Florencia, Italia (por invitación)
LAVIE - Reconocimientos
1951 – Premio del Ministerio de Educación por la obra “Crisantemos Amarillos”, Salón Oficial Anual de Alumnos de la Escuela de Artes Plásticas, Museo de Bellas Artes, Caracas.
1959 – Premio Popular, adjudicado por el público por la obra “Las Barcas Rojas”, Salón Planchart, Caracas.
1964 – Artista seleccionada en la exposición de las Jornadas Pediátricas nacionales, Caracas.
1980 – Premio Toyogafy, medalla de plata y diploma, Festival Internacional de Osaka, Japón.
1981 – Diploma de Oro, Festival de Osaka, Japón.
LAVIE – Comisiones
1982 – Maternidad Concepción Palacios, Caracas, 2 murales de acrílico sobre tela (500 x 300 cm).
1987 – Lavinel, C.A., Caracas, 1 mural en hierro funidod (600 x 300 cm).
1989 – Bank of América, Caracas, “Cayenas” (gran formato)
1994 – University of Nebraska, College of Business Administration, Lincoln Nebraska, USA, “Flowers from Venezuela” (gran formato)
1995 – Gobernación del Estado Sucre, “Retrato del Mariscal Sucre”, (tinta china sobre papel con marca de agua del escudo del Estado).
2000 – Iglesia Santa Rosalía de Palermo, El Hatillo, Caracas, Venezuela. Mural del Bautismo Retrato de Santa Rosalía de Palermo (acrílico sobre tela)
2005 – Iglesia Santa Rosalía de Palermo, El Hatillo, Caracas, Venezuela
Retrato de José Gregorio Hernández
Retrato de la Beata María de San José
La Pasión de Cristo. (15 acrílicos sobre tela)
2006 – Iglesia Santa Ana- La Lagunita – Caracas, Venezuela